La filosofía del vino

La filosofía del vino: en defensa del placer

"Porque el vino es amor en estado líquido y toda ebriedad tiene su raiz en el amor" B. Hamvas

 

El sábado 29.03 se celebró en Ideatorium Berlín una charla en honor al placer, al vino y a la filosofía.

 

La idea era reunir personas interesadas en conversar y compartir opiniones de un modo informal, que no por ello menos serio, alrededor de una mesa, disfrutando de buenos vinos.

Un banquete en honor a Epicuro e inspirado por el libro "Filosofía del vino" del escritor húngaro Bela Hamvas. 

 

Decía el poeta alemán Novalis que existe una relación directa entre comer y aprender. Todo aquel que haya observado a los bebes habrá constatado que esto es así. También los amantes parecen querer comerse: se están conociendo.

 

En este evento quise comprobar que esto sigue siendo así. Que se aprende mejor disfrutando.

 

El vino nos sirvió como pretexto, siguiendo a Hamvas, como podría habernos servido el jamón o el beso.

Fue también una charla en defensa del hedonismo Epicureo, una filosofía que conviene recuperar, pues ha llegado a nosotros en boca de sus detractores, es decir, terjiversada; hoy asociamos hedonismo con frivolidad, egoismo y falta de valores. 

 

Esto es así porque Epicuro defendía el placer y el placer siempre ha sido algo escandaloso y sospechoso. Pues es algo que el individuo puede conseguir solo, no necesita a la sociedad para ello. El placer nos hace independientes.

 

"Hay que ser de carne y tener sentidos, entonces el placer se nos aparecería como un bien" decía Epicuro y

sin embargo abogaba por los placeres sencillos. El dividía los placeres y deseos en naturales y necesarios, naturales y no necesarios y aquellos que no eran ni lo uno ni lo otro. En este tercer grupo incluía la búsqueda de estatus, riqueza y poder. Decía que la persecución de estos deseos nos generaba intranquilidad (hoy diriamos ansiedad). Creo, a diferencia del filósofo Hegel, que se alegraba de que se hubiesen perdido casi todos sus textos, que hoy día podríamos aprender mucho de Epicuro pues vivimos en una época donde ciertas cosas innecesarias son nuestras únicas necesidades.

 

En su "Jardín", la escuela que fundó, la amistad jugaba un papel muy importante (y además podían participar mujeres). El placer no es incompatible con el interés por el otro, más bien al contrario.

 

El filósofo de Samos era además un empirista, es decir, pensaba que todo saber empieza por los sentidos y es algo que parece que también estemos olvidando. A través del vino pretendimos realizar un descenso del pensamiento abstracto a la experiencia concreta con el fin de recobrar la percepción de lo espiritual.

 

Sostengo, con Epicuro y Hamvas, que lo espiritual no se encuentra en otros mundos sino en este y que se nos está privando de la posibilidad de tener experiencias profundas y trascendentes, con tanto bombardeo de miedo (hoy mal llamado actualidad) y banalidades.

 

Este tipo de encuentros pueden enriquecer nuestras vidas y ayudarnos a resistir la seducción constante de ideas e ideales abstractos con los que la sociedad y las redes nos disocian de nuestras vidas, privándonos de la posibilidad de desarrollar nuestras potencialidades y conectarnos con otros.

 

Volveremos a repetirlo. Os esperamos.

 

 

 


Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Ramón Ribes Noguera (martes, 01 abril 2025 12:52)

    El matemático G. Chaitin, argumenta el "comrender" a "comprimir". Influenciado por: Alan Turing, Kurt Gödel, Andréi Kolmogórov, Godofredo Leibniz, Isaac Newton."Epi-curo" -(prefijo griego+actividad de sanar) ¿Aproxima más al egoísmo e independentismo, o a la solida-ridad de la verdad?